lunes, 14 de mayo de 2012

Sanlucar, tierra de toreros

Sanlucar, tierra de toreros.

Decía Joselito El Gallo allá por el año 1916 una frase que ha quedado para la historia de la tauromaquia, “Quien no ha visto toros en el Puerto, no sabe lo que es un día de toros”. Más verdad que verdad, pero en los tiempos que andamos de vacas flacas y de toros gordos y  de crisis, también taurina, como la vivida en Barcelona, creo que es oportuno  extenderla desde Bilbao a Algeciras y de Valencia a Olivenza, no solo a El Puerto, sino a toda España. Quien no ha visto una corrida de toros en cualquier lugar, no puede saber de toros. Cada sitio tiene sus costumbres y su idiosincrasia, pero con algunos elementos comunes, la liturgia del torero, la fiesta en si, y por supuesto el toro bravo que es el principal artífice de que esto funcione. ¿Tipical Spanish? Si, ¿Y que?

El sur de España es taurino por antonomasia, en cualquier rincón se demuestra la afición, aquí la fiesta se vive con mucha pasión, quizás un pelin más que en el norte u otros lugares de España, creo que influye la forma de ser de las personas, la forma de vivir, las tradiciones etc. Por aquí hay mucho campo bravo, ganado, peñas taurinas y en casi todas las ciudades hay una plaza de toros y en algunas de ellas se celebran  ferias importantes que sirven de referencia para una temporada, como Sevilla, Málaga, Córdoba,  y más cercana El Puerto, Algeciras o Jerez, sitios que forman parte de la historia de la tauromaquia por faenas importantes en sus alberos, a destacar Curro Romero en Sevilla, Paula en Jerez, Manzanares en Algeciras y muchas otras. Hay que decir que aunque  la parte norte de España tenga menos feria con respecto al número de corridas,  son de gran envergadura y calado y hablo por ejemplo de Pamplona, Bilbao o Santander, sitios claves en la temporada taurina; los toreros en estos sitios se esfuerzan más si cabe por el triunfo, al igual que en Sevilla, Madrid o Valencia. No es lo mismo un triunfo en una plaza de primera categoría, con la repercusión que ello conlleva en radio, televisión e internet, a una de tercera categoría o a una portátil.   
Pero si hay un sitio clave e importante, ese es Madrid, las Ventas. Madrid es diferente para todo, para algunos toreros y aficionados la plaza de toros más importante del mundo, y sin duda lo es,  para otros, y algún que otro torero así lo ha declarado después de realizar faenas que no llegan a los tendidos, una plaza donde más que nunca me voy a jugar la vida y si me tocan unas palmas me doy con un canto en los dientes. Dicen que es un público frío, que exige mucho. Incluso hay toreros que no se atreven a exponerse al veredicto de esa plaza. Los toros son mirados con lupa, creo que como tiene que ser, como he dicho antes es el principal motor de esta fiesta. Sino es así, el Tendido 7 empieza a funcionar.

Pero en general, el Sur, y concretamente este rinconcito gaditano y sus alrededores, sentimientos como la pasión y la emoción son mas agradecidos que en otros lugares, no sé porque, pero es como si tuviéramos otra manera de verlo. Un OLE de Sevilla suena diferente a uno de Bilbao o de Valladolid, ni mejor ni peor, vamos a dejarlo en diferente. Pero Sevilla es Sevilla y Madrid es Madrid.
  
Si quiero hablar de toros a día de hoy, no me puedo ni quiero dejar pasar el nombre de José María Manzanares,  hijo del maestro del mismo nombre. Torero alicantino, que debió haber nacido en Sevilla como así quería su padre, con el inconveniente de que la madre que lo parió se adelanto en el parto y no  pudo llevarse a cabo. La Maestranza podía haber sido su cuna, ahora es su casa.
La primera vez que vi a Manzanares hijo fue aquí, en Sanlucar, en el Pino. Hace ahora diez años. Veguita y uno mismo acudieron a verlo. Nos sentamos en barrera por gentileza de mi padre. Era una novillada. Le corto las orejas a sus novillos. Estuvo cumbre y era la cuarta vez que se ponía delante de un animal, tenia muchísimo merito, y ya se le veía maneras. Nos engancho. El fin de semana siguiente fuimos a la Feria de Jerez a verlo de nuevo, y así hasta hoy. Ahora, en la actualidad,  ha perfeccionado su toreo hasta límites extremos y su fin es llegar a la máxima naturalidad, y por lo que estamos viendo en los últimos años lo conseguirá. A las pruebas me remito.


Sanlucar también tiene algo de diferente. Tenemos una plaza centenaria que ha visto en su albero faenas de Lagartijo chico, Curro Romero o Rafael De Paula.
Por el clima, por el ambiente que se crea alrededor de la plaza o por la forma de ser de Sanlucar y de los sanluqueños, Sanlucar es tierra de toreros, y de toreros grandes como Limeño, Ojeda, Parada, Marismeño, Blanco, por no hablar de toreros de plata como Carmelo, Mangui o Juan Montiel. Otros muchos  se vienen a pasar el invierno aquí, a este rincón, a entrenar en esta plaza, a torear de salón, a correr por la playa, incluso toreros de fuera de España, mexicanos, colombianos, o franceses se vienen a esta tierra a preparar su temporada. Coinciden todos en la plaza de Sanlucar casi al amanecer, allí les espera Diego Robles, apoderado de grandes figuras y culpable de muchas visitas de las que hablo, Litri, José Luis Moreno, Tato, Dávila Miura, Padilla… es un gran conocedor de este maravilloso mundo que son los toros.
La última prueba de esta Sanlucar torera se llama Álvaro Sanlucar, novillero que esta creando a su alrededor mucha expectación. La gente le espera con la ilusión que hacia tiempo que no se veía por aquí y como ultimo cartucho para esta ciudad que necesita sabia nueva. Lo dicho, Sanlucar, tierra de toreros.
                         
                                                          Rafael Rey Medina

No hay comentarios:

Publicar un comentario